Samarkanda is not the problem

Por la ruta de los Istanes

Día 13

By Andres - Last updated: Monday, August 17, 2009 - Save & Share - Leave a Comment

Ferry - Turkmenbashi (Turkmenistan)

400 Kms

16 horas

14 horas paso de frontera

 A eso de las 2 de la mañana zarpó el ferry con destino a Turkmenbashi. Abriendo un ojo, embutidos en el saco de dormir en la cubierta, vimos desaparecer Baku lentamente para siempre.

Para algunos de nosotros no era nuestra primera noche durmiendo a la intemperie, por lo que la experiencia nos decía que nos preparásemos para una noche dura de frio y viento enmedio del Caspio. Ironías del destino, el trayecto no fue nada malo, y pudimos dormir plácidamente.

A eso de las 10 de la mañana nos despertamos. El sol empezaba a apretar y ante la perspectiva de no tener nada que hacer decidimos seguir durmiendo a resguardo de alguna sombra. Varis y Juanma subieron a hacernos una visita y nos comentaron que había una cafetería en el barco sorprendentemente limpia y que no habían pasado mala noche.

Nos meamos. El baño da asco. Lo mejor es hacerlo por la borda. Varis salpica a Juanma en pleno proceso, cosas del viento, y sólo se le ocurre decir que qué putada, macho. Ya hemos alcanzado un grado de convivencia tal en el que este tipo de cosas no son nada especial.

Algunos deciden irse a la cafetería a jugar al monopoly y a las cartas. Borja y Andrés se quedan sobando en cubierta. Craso error. Acaban achicharrados.

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Sobre las 18:00 empezamos a divisar tierra. El Caspio parece el caribe. Un color turquesa acojonante. A lo lejos se vislumbra Turkmenbashi, ciudad que lleva el nombre del dictador Turkmeno fallecido hace un par de años. El personaje en cuestión era un ególatra con arte, capaz de cambiar el nombre del mes de enero por el suyo y el de febrero por el de su madre, prohibir la música, eliminar hospitales por decir que ponerse enfermo era antipatriótico, o plantar estatuas de oro por todo el país de su careto.

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El ferry llega a puerto y ya nos rendimos ante la perspectiva de que nuestros pasaportes los hayan usado la tripulación del barco como papel higiénico. Nos hacen esperar un par de horas en el barco, para luego, por fin, bajar, previo firmazo de un documento en el que decimos que estamos sanos y que de gripe A, ná de ná. Cosas de la burocracia.

Sacamos el coche de la bodega del barco. Verificamos que no ha tenido ningún “problema”. La noche anterior, mientras Varis lo aparcaba dentro del barco uno de los marineros le vino a pedir 10 dólares a cambio de la seguridad del coche. Varis le dijo de primeras que nones, y el colega acarició el coche de manera mafiosilla mientras decía “nice car” en plan orgásmico. Ni que decir tiene que pagamos religiosamente los 10 pavos.

Nos plantamos allí los veintitantos coches en la zona franca mientras esperamos para poder tramitar nuestros papeles. La broma empieza a eso de las 20:00.

Los turkmenos no son corruptos. O lo son, pero toda la pasta que te sacan viene con recibo. Eso da mucha tranquilidad. Se pasan horas inventándose tramites aburdos, como el pago de 10 dólares por que nos limpien el coche, ya que circular por Turkmenistan con el coche sucio es un delito. Ni que decir tiene que se pagaron y que al final quienes limpiaron el coche fuimos nosotros. Hijos de…

Lo peor era la burocracia que se traían entre manos. Varis llegó a contar que tuvo que pasar por 17 ventanillas para terminar con todos los trámites. A eso de las 4 de la mañana Andrés, Juanma y Borja ya habían terminado con sus papeles. Varis y Pedro al ser los titulares del coche, tuvieron que esperar hasta las 6 y media. Nos vamos a dormir un rato dentro del coche e intentaremos salir de allí en un par de horas.

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