Día 15
Ashgabat (Turkmenistán) - Merv (Turkmenistán) - Turkmenabat (Turkmenistán) - Farap (frontera con Uzbekistán)
690 Kms
11 horas
Amanece en Ashgabat y nos vamos a dar una vuelta y hacer unas fotillos. Vemos la estatua de Turkmenbashi de oro que da vueltas siempre mirando al sol, con los brazos abiertos en plan venid hijos mios.
Justo en frente de la estatua hay otra de un toro corneando el mundo, y encima del globo terráqueo hay un niño, como no de oro, y como no, es Turkmenbashi de crio. La verdad es que da un poco de vergüenza ajena el que alguien sea tan narcisista.
Intentamos cruzar la plaza que da al palacio presidencial. Llama la atención que no se ve a un alma andando por ella, cuando está plagada de jardines, bancos, y marmol por todos lados. Un soldado aparece de la nada y nos llama la atención. Se mira, pero no se pasa. Estas “democracias” ex-soviéticas son así.
El calor aprieta y no vamos sobrados de tiempo. La idea es intentar llegar hoy a la frontera con Uzbekistan. Nos han dicho que la frontera abre de 9 a 5 de la tarde, así que queremos llegar esta noche y acampar en la puerta. Seguro que nos vamos a encontrar a mucha gente del rally y no queremos que nos pase lo mismo que en la otra frontera. Que por ser un grupo tardemos un huevo en pasarla.
Salimos destino a Mary, famosa ciudad turkmena, construida, destruida y reconstruida varias veces a lo largo de la historia, una de ellas por ser arrasada por las hordas de Genghis Khan. De camino nos encontramos un barco varado en medio del desierto. El mar de Aral está entre Kazajistán y Turkmenistán, y es famoso por los barcos fantasmas en medio de la nada. Estamos muy lejos de ese sitio, pero aprovechamos la ocasión para hacernos unas fotillos.
La policia nos sigue intentando dar el alto. No tienen radio, no tienen coche, no tienen armas. Ya ni nos molestamos en preocuparnos. Hemos decidido que sólo pararemos cuando se ponga delante del coche.
Llegamos a Merv (que en realidad es la antigua Mary), famosa por ser la inspiración de las mil y una noches de Sherezade, patrimonio de la Unesco. La verdad es que en sus tiempos tuvo que ser acojonante, pero hoy en dia son un par de murallas de adobe y poco más. Hemos tomado la determinación de evitar ver todo lo que sea patrimonio de la Unesco. Nos la metieron doblada con la ciudad amurallada de Baku y ahora con Merv.
Paramos a echar gasolina. Llenar el depósito en Turkmenistán cuesta $5. El mismo depósito en España nos costaba 30 euros, y en Turquía 50. En la gasolinera nos encontramos con otros participantes del Rally, unos ingleses, que llevan un coche para correr el Dakar. El colega nos cuenta que lo compró en Ebay por 1500 libras. Acojonante.
Seguimos conduciendo, ya de noche. Continuamente hemos oído de gente del rally que no se debe conducir tan tarde. La gente cuando empieza a oscurecer acampa donde sea, pero nosotros ya empezamos a estar un poco hartos de los mitos del Rally y hemos decidido actuar según el feeling que tengamos. Hemos oído que no paras de pagar sobornos a los polis (no dudamos que es así si paras. Pero es que si paras eres tonto. Mejor hacerte el que no se ha enterado de nada si te persiguen, en vez de pagar sobornos cada 50 kms), que el año pasado a un participante le metieron en el calabozo en Turkmenistán por llevar una rueda sin tapacubos, o que en alguna frontera le llegaron a pedir $3000 a unos tios por poder pasarla. No dudamos que algunas serán ciertas, pero empezamos a pensar que cada participante tiene su rally, y lo que le pase a uno no le tiene que pasar a los demás.
Conseguimos llegar a Turkmenabat, ciudad cerca de la frontera. Tenemos que ir a Farap, y nos perdemos. Preguntamos a la gente, y nos van indicando como pueden. Son las 12 de la noche, y aquí lo del toque de queda se lo pasan por el forro. Nos encontramos a un tio flaco y con bigote al que le preguntamos por la frontera y le damos señas con las manos y nuestro ruso básico (fonéticamente: Priama (Recto), Patón (Después), Lieva (Izquierda), Prava (Derecha), Jrashov (Ok), Spasiva (Gracias). Con esto, y con un par de huevos, se llega a Mongolia). El tío nos cuenta una retaíla del copón, cuando sólo queríamos que con la mano nos señalara que si para delante o no. Le damos las gracias, el tío sigue hablando, le volvemos a dar las gracias y nos vamos. Nos volvemos a perder. Le preguntamos a un grupo de chavales. Los tios se nos tiran literalmente encima, y uno agarra a Andrés por el brazo (nada de violencia. Estaban los tios como locos de vernos) a través de la ventanilla. De pronto aparece en un Lada el tío flaco y con bigote que nos pita y nos indica por señas que le sigamos. Todo lo que nos estaba diciendo era que le esperásemos, que nos acompañaba. Y nosotros nos fuimos tan tranquilos. La barrera del idioma es un problema, pero la gente aquí es buena con cojones. No nos imaginamos a un español que a la 1 de la mañana saque su coche y te acompañe hasta el puesto fronterizo de turno. Por que dicho sea de paso, la frontera estaba, callejeando, a tomar por culo.
Llegamos a lo que nosotros creíamos ser la frontera. Había un tio en una garita. Teníamos que pagar unas tasas y darle unos papeles. Nos pega unos sellos en otros papeles y nos dice que sigamos para delante. Llegamos con el coche a un puesto con un par de militares. Un chaval de veintipocos años con rasgos asíaticos nos pide la documentación y nos dice que hasta mañana no podemos cruzar. Que la frontera abre a las 8, aunque a nosotros nos habían dicho a las 9. Aparcamos junto a la barrera. Nos ponemos a tomarnos un bocata y nos empezamos a extrañar por no ver allí a nadie del rally. El guardia con pinta asiática viene, y nos dice que si queremos pasar la frontera son $50 por los dos coches. Le decimos que esa es mucha pasta. Su jefe, un guardia que era clavado a Florentino Fernández, dice que por menos no pasamos. Montamos el dispositivo “Manolo Escobar”, consistente en dar por culo, hacer ruido, poner el mi carro me lo robaron en la radio. Eso sí, dando una de cal y otra de arena: les das el coñazo pero les ofreces tabaco español (el ruso es una mierda y lo aprecian mucho por estos lares). Florentino se empieza a encabronar y manda al guardia asiático para que movamos los coches unos metros más lejos. Decimos que no problem, pero hacemos el paripé de que el coche no arranca y abrimos el capó. Por allí no dejan de pasar coches, y eso que la frontera está chapada. El contrabando está a la orden del día.
Después de mucho dar el coñazo, Florentino accede a dejarnos pasar por $30. Pasamos a lo que creemos que es tierra de nadie. La tierra de nadie entre las fronteras suele tener unos 500m, pero esto eran tranquilamente 30km. El pueblo de Farap debe tener un status raro de cojones, porque está como entre los dos países y hay varios controles para pasarlo. Cruzamos un rio enorme, cuyo “puente” eran unas 50 barcazas atadas las unas a las otras. No sabemos todavía como huevos no acabamos en el fondo del río, porque el hueco entre cada barcaza era considerable. Por el camino nos perdemos, y no paramos de ver contrabandistas pasándose mercancia. Nosotros, que ya hemos perdido la cordura por completo, no se nos ocurre otra cosa que preguntarle a uno por la frontera.
Conseguimos llegar al puesto fronterizo a eso de las 4 de la mañana. Dos militares turkmenos nos dicen que la frontera abre a las 8, así que allí nos plantamos nosotros, los primeros de la cola. Objetivo cumplido, pasaremos la frontera en unas horas y no sabemos nada del resto de contrincantes del rally. Una vez más dormimos en el coche. Hace un calor insoportable y los mosquitos nos están comiendo. En momentos como este desearíamos estar veraneando en la playa…o no…








Comment from Clipman
Time 23/08/2009 at 03:36
Lo cierto es que no daba un duro por vosotros y parece que lo vais a conseguir! Sigo vuestras aventuras y os envío muchos ánimos para lo que queda de viaje. Os veo cada vez más flacos en las fotos. Estáis comiendo bien? Imagino que tenéis latas de fabada La Asturiana y chorizo para aguantar… Echo en falta fotos con la gente local, preferiblemente mujeres, simplemente para hacerme una composición visual del viaje!
Un abrazo!