Samarkanda is not the problem

Por la ruta de los Istanes

Día 16

By Andres - Last updated: Wednesday, August 26, 2009 - Save & Share - Leave a Comment

Farap (frontera con Uzbekistán) - Bukhara (Uzbekistán) - Samarcanda (Uzbekistán)

420 kms

6 horas

2 horas paso de frontera

Nos levantamos a las 6:30 de la mañana tras dormir un rato en el coche. Hemos sobado un par de horas junto a un rio enorme (por cierto, aparcamos el coche sin saber que estaba ahí y poco nos faltó para salir nadando) superpoblado de mosquitos. Las vacunas que nos hemos puesto deben estar funcionando de lo lindo.

Durante la noche ha habido un intento de violación por parte de Juanma a Andrés. Al Sr Antelo le dió por empezar a acariciar la nuca a Andrés mientras dormía, lo cual se solucionó con un quecojonesestashaciendo tajante. A la mañana siguiente nos descojonamos del método de seducción del Mongol Rally.

Pasar por tantas franjas horarias nos está volviendo locos. Andrés se equivoca con la alarma del móvil y nos despierta una hora antes de lo esperado. Aprovechamos para mover los coches y nos ponemos los primeros de la fila. Seguimos durmiendo un rato.

A eso de las 7:30 de la mañana empiezan a llegar los guardias fronterizos turkmenos. Durante la noche se habían quedado un par de chavales de 16 años (militares) haciendo guardia. Resulta curioso ver como cuando aparece el oficial de rango superior se ponen todos a lustrar las botas con betún, dejándolas relucientes. Es un rollo muy de la chaqueta metálica. Todo tiene que estar reluciente, no puede haber ni una arruga en el uniforme, sino te toca limpiar las letrinas con un cepillo de dientes.

Por fín llegan las 8 de la mañana y nos dejan pasar con los coches a una garita. Hemos oído que esta es una de las fronteras problemáticas, en las que se tarda más tiempo en pasarlas, y en las que los guardias son más corruptos, sobre todo los uzbekos. En parte por esto hemos hecho la jugada de dormir en la frontera. Seguimos sin ver a nadie del rally.

Un guardia nos dice que nos quedemos en los coches. De pronto empieza a venir un montón de paisanos a pie que van a cruzar la frontera y que entran directamente en la garita. Nos desconcierta un poco que nos digan que nos quedemos en el coche mientras no deja de pasar gente por ahí. Como la experiencia nos dice que no va a venir nadie a resolvernos la papeleta ahí, decidimos entrar en la garita en contra de lo que nos ha dicho el guardia. Vamos a una ventanilla, nos dicen que necesitamos un sello en un papel, vamos a otra, el típico rollo de Spanish, Real Madrid, Mongolia, Yes we are crazy y conseguimos el sello. Vamos de nuevo a la primera ventanilla, la peña que está delante nuestra en la cola se sacan de la manga a veinte parientes que van con ellos y se nos cuelan. Al final sello en el pasaporte y podemos continuar a pie mientras que el conductor tiene que esperar a que examinen el coche.

30 minutos después ya hemos pasado la primera frontera y estamos en tierra de nadie. Uzbekistán, te toca.

LLegamos a la puerta de la frontera con la que tenemos que pasar con el coche pero está cerrada y vemos que la de camiones está abierta. Nos metemos por la de los camiones, la cual tiene como una especie de piscina para que se limpien las ruedas mientras pasa el vehículo. La pasamos mangados con el agua a la altura de la puerta. Los guardias se descojonan al vernos pasar escopetados por dónde no debíamos y nos dan el alto. Nos echan la “bronca” de cachondeo y nos dicen que volvamos a sacar el coche y que pasemos andando primero. Les hacemos caso, y pasamos a la enésima ventanilla. Todo dios nos ha visto haciendo el ganso por la entrada de camiones y se descojonan de nosotros al vernos. La jugada nos sale redonda porque con el cahondeo que se traen nos hacen los papeles en un ratín y no nos piden un duro. Estamos flipando. Por último una oficial uzbeka con pinta de freuland masoquista alemana, y con un punto de mala leche, nos echa tres broncas, nos pega un par de sellos y somos libres para pasar la frontera. 2 horas. Increíble.

300 m después de la frontera nos encontramos un cartel que llevábamos meses deseando ver.

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Al parecer Samarkanda no va a ser un problema, después de todo!

Proseguimos con nuestro viaje y decidimos parar en Bukhara. Empezamos a hacernos una idea de lo que nos espera en este país. Bukhara tiene una ciudadela impresionante, y vemos esa arquitectura típica uzbeka de techos color turquesa en las madrasas.

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Paramos en una tienda de gorros uzbekos y no podemos resistir la tentación. Son super fresquitos…

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Proseguimos camino hacia Samarcanda. Las carreteras uzbekas son cojonudas, se puede circular a 80 tranquilamente. La presencia policial es brutal y no paran de darnos el alto. Fieles a nuestra filosofía seguimos sin pararnos. A veces roza el ridículo. En cuanto ven el coche del rally el policia de turno pega un brinco desde la garita y nos quiere dar el alto. El tio huele dólares desde la distancia. Lo cachondo es ver la cara que ponen cuando no les haces ni caso. Sin coche, sin armas y sin radio, no paramos. Se siente.

De pronto un policia se pone enmedio de la carretera. Aquí no hay tu tia y paramos. Vamos a donar a la ciencia nuestro método perfeccionado de como librarse de una multa en el Mongol Rally. La cosa es tal que así (hay que repetir el proceso tal cual):

1-Saludas al guardia con un Salam, o Salam Malecum, y le das la mano. El tio dirá algo ininteligible en ruso, o en el idoma de turno

2-Haciendo caso omiso a lo que el tio diga, tú respóndele en castellano (nada de inglés). El tío seguirá hablando (seguramente diciendo que ibas muy rápido, que estás borracho, que has atropellado a una vieja..). Tú te pones a hablar con el copiloto en castellano, el cual tiene un mapa abierto desde antes que hablara el policia por primera vez. Os ponéis a discutir y decís el nombre de la ciudad de turno bien claro. Por ejemplo Samarcanda.

3-El policia te dice que le des los “documenti”. Evidentemente quiere los papeles del coche. Si se los das la has cagado. Nosotros le decimos que sí, que documenti, y le damos el mapa de carreteras mientra seguimos diciendo Samarcanda. Y por señas le dices si vamos bien, que si es para delante, a la izquierda, o lo que te de la gana. Todo esto en castellano.

4-El policía se desespera. Te pregunta de dónde eres. Le dices que de España, que si el Real Madrid, que si vamos a Mongolia, jiji, jaja. Y al final te deja seguir.

Este método nos ha librado de multas unas 10 veces. Las otras 40 veces que nos dieron el alto nos hicimos los locos.

A eso de las 16:00 llegamos a Samarcanda. Hemos buscado un hotel decente en la guia Lonely Planet. Hoy nos merecemos un homenaje, que llevamos un par de dias sin ducharnos, durmiendo en el Panda. Nos tomamos la tarde de descanso para dormir la siesta. Hemos decidido que el turismo lo dejaremos para mañana por la mañana.

Sin saber que Samarcanda marcaría un antes y un después en el viaje, nos fuimos a cenar tranquilamente a un sitio de comida absurda, en el que te podías tomar comida uzbeka y beberte un gazpacho (tal cual, escrito en castellano).

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