Día 18
Andijon (Uzbekistán) - Tök Togul (Kyrguizistán)
520 kms
11 horas
2 horas paso de frontera
La habitación compartida entre cinco ha sido un triunfazo. Estamos tan cansados que los ronquidos de cada uno ya ni se escuchan. Nos pegamos una pseudo ducha sin presión y nos ponemos las pilas. Andijon es más grande de lo que pensábamos. A la salida del hotel vemos mucha gente alrededor del coche, y se pasan un buen rato preguntándonos por el viaje.
Queremos desayunar y nos recomienda un chaval que hablaba inglés un sitio en el que hacen pollo. Nos vamos a buscarlo, pero no lo encontramos. Acabamos en uno que tenía una foto de spaguetis boloñesa en la puerta. Nos pedimos todos los spaguetis, y nos dan gato por liebre. Nos traen unos tallarines con un caldo raro. Nos viene cojonudo para la diarrea…esto lo vamos a pagar caro.
Tiramos hacia la frontera. Está como a unos 40 kms. Está…cerrada…
Un nota nos dice que hay varias fronteras por la zona y que abren la que les da la gana. Que probemos una que está a unos 15 km. También está cerrada. Allí nos dicen que vayamos a una que está en Doslik. Empezamos a preguntar como se llega, ya que en Uzbekistán no hay carteles que te indiquen las ciudades. No encontramos la ciudad ni para atrás. Un uzbeko nos quiere cobrar 10 dólares por acompañarnos con su coche. Nos parece una falta de respeto a todos los que nos han ayudado desinteresadamente por el camino, así que le mandamos literalmente a la mierda.
Seguimos preguntando y al final nos la encontramos a unos 30 km. Había mucha gente agolpada ante la puerta, pero allí no pasaba nadie. Allá vamos nosotros con todo el morro, ponemos el coche en la entrada de coches, viene un guardia, le decimos que somos españoles y que queremos pasar a kyrguizistán…y nos deja pasar…
Los trámites uzbekos son sorprendentemente fáciles. A Andrés le pegan un sello de más en el pasaporte y se pasará todo el viaje dando el coñazo con que él tiene un sello de más. Somos idiotas. Nos hemos ido a la otra punta del globo sólo por los sellos del pasaporte.
Pasamos a la parte kyrguiza y también nos resulta fácil. Estamos alucinando. Ningún soborno, ningún papeleo de más. Antes de salir de la aduana nos para un guardia y nos pregunta de donde somos. Al responder que éramos españoles, el tio nos pregunta si alguno de nosotros es “matador”, literalmente. Nos descojonamos con el tio y le decimos que ninguno es torero, pero que Juanma es cantante de flamenco, Varis es guitarrista y Andrés bailaor de flamenco. El tio insiste en que se lo demostremos y nos marcamos un flamenquito en medio de la frontera. Desde luego, que viaje más absurdo…
El mismo guardia, descojonado de la risa, prosigue con su inspección y nos pregunta si llevamos drogas, y hace como si se tomase una pastilla de éxtasis y pone cara de entripado. Que tio mas cachondo.

Al pasar la frontera conocemos a dos ingleses que hacen el mongol rally. Uno de ellos es clavado a Spud, el de trainspotting. Nos proponen ir juntos por el camino. Nos descojonamos porque la gente no conduce de noche por miedo, y estos lo van a flipar con nosotros. Spud nos cuenta que le ha comprado leche de yegua a un lugareño y nos da a probar. La cagalera va viento en popa..
Nos cuesta encontrar la carretera de Bishkek. Según el mapa deberíamos estar por una carretera principal, pero aquello es una mierda de carretera que pasa por muchos pueblos. La brújula nos está volviendo locos, hasta que nos damos cuenta que la antena de la radio que hemos guardado en la guantera para pasar la frontera tiene un imán y que el norte se va a por uvas.
El paisaje es acojonante. A Kyrguizistan lo llaman la Suiza de asia, y es merecido. Montañas, ríos, todo muy verde, un frio del carajo…
El camino se hace interminable. La idea es llegar a Bishkek, pero son cerca de las 21:00 y nos vemos que el día va a terminar como el anterior y no es plan de comernos a otra vaca. Así que decidimos que lo mejor será parar en Tök Togul. Al hacerse de noche los ingleses se acojonan y deciden descolgarse del grupo y acampar. Los españoles estamos un poco colgados.
Sobre las 23:00 llegamos a Tök Togul, y después de dar una vuelta encontramos un hotel familiar en la que hay una fiesta de adolescentes. La que entendemos que es la hija del dueño nos quiere vender cinco camas por 340 dólares. Le decimos que los cojones. La tía está en la edad del pavo y nos descojonamos porque está sobre excitada. Le va a dar un paro cardíaco. No habla inglés, y se pasa hablando todo el rato en kyrguizo. La tia se marca unas retailas acojonantes, y eso que nosotros le explicábamos las cosas de forma sencilla y por señas. Si hemos conseguido hacernos entender hasta llegar a un país fronterizo con china, esta tia nos tiene que entender por cojones.
Después de 15 minutos explicándole que 340 dólares es muy caro, que queremos dormir y poco más, la tía llama al dueño del hotel, que según ella habla inglés´. El “interprete” llega y se presenta con una tajada como un piano. Se marca un “Hello, my name is Bob, and you?”…y ahí se acabó todo su inglés! Nos descojonamos con Bob, diciéndole que es muy caro, y con una calculadora el tio nos hace unas cuentas y nos dice que son 34 dólares por los cinco. Los muertos de la chica, que nos quería cobrar diez veces más. La susodicha es esta:
Al final nos quedamos con las cinco camas, y nos tomamos una birra en la fiesta de adolescentes del pueblo. La jugada nos ha salido bien. En la cama a las doce de la noche. Mañana, Kazajistán.





Comment from Antonio
Time 07/09/2009 at 01:36
Después de ya 5 días sin actualizar, imagino que habréis perdido el portátil, el teléfono o algo. Espero que al final conteis el resto del viaje. Un saludo y animo!!