Día 21
Taldy Korghan (Kazajistán) - Semey (Kazajistán)
870 Kms
13 horas
Tal y como nos habían anunciado el dia anterior, el agua de la ducha salía fria. No nos quejamos, aunque nos cagamos en la madre de algún Kazajo. Sacamos singapurines en el hall del hotel. Para no haber visto ni un sólo cajero automático en miles de kilómetros, nos habíamos hospedado en un hotel que tenía 3 en recepción.
Salimos dirección norte, mirando como siempre la brújula para salir de la ciudad. Paramos en una gasolinera en la que sorprendentemente tenían tienda con comida. Las estaciones de servicio como tal no existen por estos paises. Normalmente son un par de surtidores de la época comunista con gasolina de 80 octanos, algunas veces diesel, y otras de 92 octanos. Siempre con un tio metido en una garita con un cristal con barrotes y un cajón de madera con una cuerda en la que le pones el dinero y el tio tira de la cuerda para recogerlo. La otra modalidad es un surtidor que no funciona y una garrafa de gasolina (con mucha mierda y dudosa calidad) que te venden. Si alguna vez váis por estas tierras, cuidado con la manguera, que no tiene tope y la gasolina sale a presión fuera del tanque y te deja fino.
Hoy nos espera un dia cojonudo. Aunque la verdad es que llevamos tantos dias así que ya no sabemos ni por qué nos molestamos en clasificarlos. Ya hemos entrado en la última fase del Rally, y desde que dejamos Samarcanda todos los dias han sido palizones. Y lo que nos espera…
Estamos un poco acojonados, porque hemos oído que las carreteras en Kazajistán son bastante malas, pero nuestra experiencia hasta la fecha ha sido sorprendentemente buena. Empezamos a recorrer Kms. Varis y Juanma van sobando, y Andrés se pasa un par de horas conduciendo en silencio. El rally es muy aburrido a veces. Varis abre un ojo y durante un rato se empieza a dar cuenta de que no hay una sola curva. Andrés le confirma que lleva sin mover apenas el volante durante unos cien kilómetros, y se está quedando dormido. Empezamos a turnarnos.

A unos 300km del comienzo del dia la carretera empeora. El asfalto soviético con algún que otro bache pasa a ser más bache que asfalto. Durante el viaje nos hemos ido riendo los unos de los otros por diferentes motivos, pero Varis era famoso por su capacidad de comerse los socavones con patatas. En uno de ellos metemos un llantazo y acojonados por haber pinchado otra vez decidimos parar.
Efectivamente la rueda tenía un señor llantazo pero, aunque la llanta tenía un bollo, el aire no se escapaba. Decidimos seguir rodando con ella hasta que muera. Al chequear la baca nos damos cuenta que con los golpes se nos ha movido todo, que las ruedas están cada una en una punta, el jerrycan está medio volando y que las cuerdas que tenemos sujetando todo están bastante perjudicadas. Nos acojona que en marcha se nos suelte una rueda y le acabe dando al coche de detrás. Tiene que ser bastante jodido que una rueda a 80 por hora te golpee en el parabrisas. Arreglamos como buenamente podemos aquello y seguimos conduciendo.
Por el camino nos encontramos bastantes cementerios. Los cementerios kazajos son raros de cojones. La mayoria de las tumbas están dentro de un pseudo panteón, y muchísimas de ellas tienen una jaula, como la de un canario, suponemos que para que no entren a robar.

A unos 250 kms de Semey la carretera empeora más todavía. Semey, o Semipalatinsk en ruso, es famoso por estar en una zona en la que los soviéticos hicieron pruebas nucleares por lo que los niveles de radiación no son precisamente bajos. De todas formas, la idea es dormir y salir por la mañana temprano a la frontera, por lo que no creemos que patrocinaremos un cáncer. Además los kazajos viven allí, por lo que no debe ser para tanto. Para que os hagáis una idea de como era la carretera aquí tenéis un video:
A unos 100 km de Semey vimos el coche de los ingleses en el arcen parado. Creyendo que han tenido una avería nos paramos para echarles una mano, y nos econtramos que sale como un resorte nuestro colega Spud del asiento del conductor, sin camiseta y subiéndose los pantalones. Del asiento del copiloto sale una rubia, inglesa, a la que no habíamos visto antes. Unos 2 minutos después aparece el colega del Spud, en otro coche, con otra inglesa (suponemos que compañera de la que le estaba haciendo un trabajillo a Spud). Así que oficialmente creemos que Spud es el tio mas grande de todo el rally y merece una mención honorífica. Nosotros nos pasamos todo el dia conduciendo y el mamón siempre va por delante, y encima calentito…
El dia ha sido un coñazo. Tenemos la espalda molida, y por fin llegamos a Semey. Ya se nota que estamos mas cerca de Rusia (apenas 70 km). Buscamos un hotel, que según la guia lonely planet es típicamente soviético. Para los que se crean que es algo idílico, que sepan que, para nosotros, quiere decir espartano, cutre y caro. Efectivamente el hotel es como sospechábamos. En la recepción nos encontramos a otro inglés que parece que nos persigue. El tio está haciendo el rally en mocasines y con chaqueta de pana. Un crack.
Al final decidimos irnos a un hotel que estaba cerca, pagando un pequeño plus, aunque por lo menos no nos tomaban el pelo. El dia ha sido un coñazo, y no ha aportado mucho al post, aunque nos consolamos con el hecho de que ya estamos cerca. Siberia, nos espera.

