Día 25
Kansk (Rusia) - Irkutsk (Rusia)
950 Kms
13 horas
11 de Agosto, llevamos 25 días fuera de casita, y esto, señores, se va terminando. La verdad es que ya estamos bastante cansados. Empalmamos madrugón tras madrugón, y ya llevamos una semana más o menos en la que realmente el viaje en sí aporta poco. Es más el orgullo de llegar que otra cosa. Todo por la tontería de poder decir en España que estos somos nosotros y estos nuestros cojones.
Salimos de Kansk temprano, y nuestro amigo el submarinista con bigote a lo Freddy Mercury no le ha quitado ojo a los coches. La idea es llegar a Irkutsk como sea. Esperemos que las carreteras mejoren. La zona del lago Baikal es una de las más pobladas de Rusia por lo que debería tener buenas infraestructuras…nuestras ganas…
Efectivamente al poco de salir del pueblucho de Kansk en el que por cierto para el transiberiano, la carretera se termina y volvemos al camino de piedras. Nos estamos empezando a acostumbrar y esto ya sí que parece un rally de los de verdad. Los camiones rusos van rapidísimo independientemente de la carretera, pero el Panda no está para circular a 100 por hora por una camino de piedras y baches, o al menos eso pensábamos, porque la verdad es que el tio lo aguanta todo.
A eso de las 10 de la mañana tenemos un hambre que nos morimos y encontramos un бар, es decir, un bar en medio de la carretera. Es un vagón de un tren, por lo que no descartamos que sea del transiberiano. Nos tomamos una especie de crepes con un café que estaba cojonudo.
Seguimos conduciendo sin parar. Ya hemos perdido la cordura por completo y nos dedicamos a conducir, medio compitiendo, entre el micra y el panda. La verdad es que nos da miedo que justo al final se nos vayan a joder los coches, pero no podemos evitarlo. A veces nos tocan tramos de comer polvo detrás de un trailer enorme, y cuando nos da por adelantar es bastante suicida ya que no ves si alguien viene de frente o si el camino sigue recto.
Desde que entramos en Rusia llevamos más de 2500 kms recorridos, sin mapa. A eso de las 20:00 de la noche nos encontramos un cartel con el que llevamos varios dias soñando. Irkutsk por fin está a una distancia decente, sólo 112 kms más!
A eso de las 22:00 llegamos. Irkutsk es una ciudad industrial brutal. Nos vamos al centro y encontramos un hotel enorme en el que nos atiende una recepcionista que se defiende en castellano. Para variar, hotel cutre de la era soviética, con cuartos espartanos. Lo curioso es que en cada planta del hotel hay un bar. El típico de menús de España, pero junto a la puerta de tu habitación. Allí, cuatro rusos medio borrachos, al vernos pasar por delante acabaron ”secuestrando” a Varis para que bebiese vodka con ellos. En el fondo los rusos son simpáticos. Borrachos, pero simpáticos.




