Samarkanda is not the problem

Por la ruta de los Istanes

Día 3

By Andres - Last updated: Tuesday, July 21, 2009 - Save & Share - Leave a Comment

Munich (Alemania) - Castillo de Klenova (Rep.Checa) – Praga (Rep.Checa)

486 Kms

7 Horas

Nos levantamos en Munich después de pasar la noche compartiendo la habitación con una pareja de Yankies, una Coreana y un desconocido. Varis y yo nos disponemos a darnos una ducha (por turnos, evidentemente) en el baño comunitario de la habitación y nos pasamos 40 minutos esperando a que el inquilino saliese. Sopesando la idea de que dicha persona estuviese tocando un solo de…bueno…en fin…nos encontramos con que salen de la ducha la pareja de Yankies, maleducados, y la muy tonta pensando que no hablamos inglés comenta en voz alta It was great having sex on the shower, a lo que nosotros correspondimos con una sonora carcajada.

Desayunamos en Starbucks pensando en despedirnos del mundo occidental, a pesar de que todavía nos quedan unos cuantos países donde se encuentra disponible…Varis…

De camino al coche nos encontramos una sombrerería bávara, en la que Andrés, sintiendo envidia por el fabuloso Panama de Varis, no puede frenar sus ansias consumistas y se acaba comprando un sombrero para el viaje que intentará cambiar por el camino con el de algún guardia de aduanas uzbeco.

Salimos hacia la fiesta del Mongol Rally sin muchas ganas después de ver el evento de la salida, por lo que tomamos la decisión de hacer acto de presencia y tirar para Praga a hacer la noche. La fiesta del Rally era en el castillo de Klenova, en medio de la nada. Multitud de coches participantes se encontraban allí. Ninguno español, por cierto, sólo el nuestro. Entre los coches absurdos nos encontramos una limusina a lo Bat Mobil, un coche de bomberos e incluso un 4×4 de rallies procedente de Dubai. El Pandita no desentonaba.

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Nada más entrar en Praga no tuvimos mejor idea que meternos en una calle en dirección contraria, con la buena suerte de que la policia estaba justo ahí. Nos pararon y amenazaron con ponernos una multa. La excusa del Mongol Rally suavizó la situación y nos dejaron marchar con un aviso de que la próxima vez sería una multa de dos mil euros. Esperemos que los policias que nos tenemos que encontrar sean tan benevolentes con nosotros como los Checos.

En Praga teníamos reserva en un hotel de la época soviética, con habitaciones austeras y con distribución bastante peculiar. Cenamos Goulash en el centro, y a la cama que el siguiente día prometía ser horroroso.

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