Día 9
Tbilisi (Georgia) – Baku (Azerbaijan)
680 Km
12 horas
3,5 horas paso de frontera
Con resaca de los chupitos del día anterior, madrugamos para ver la ciudad. Tbilisi tiene su encanto. Es una ciudad europea al 100%. La zona céntrica con tiendas occidentales caras, aunque si te alejas del centro se nota que todavía les queda para entrar en la unión europea.
Andrés se da cuenta de que ha perdido la cámara de fotos y con ella las fotos que hicimos el día anterior en la comida con Zaza y su familia. Una putada.
Paseamos por Tbilisi y decidimos desayunar. Nos tomamos un café con propiedades laxantes y un khachapuri.
Salimos hacia la frontera y para variar nos perdemos para salir hacia Baku. Mientras preguntamos nos vuelven a llamar de la radio desde España. Domingo, a las 9:30 hora española. La broma de llamarnos a nuestro móvil personal nos cuesta pasta. La radio se podía estirar y pagarlos ellos, al módico precio de 2 euros el minuto.
Notamos un cambio brutal de paisaje al salir de Tbilisi. Georgia es por lo general un país muy verde, pero pasado Tbilisi vemos un paisaje árido, algo más acorde con lo que nos espera de ahora en adelante.
Llegamos a la frontera y tenemos unos 10 coches por delante. Pan comido. Hace calor y nos salimos del coche. De repente la cola se mueve y tardamos un microsegundo en arrancar el coche. Un Volga ruso se nos cuela. Varis y Andrés se colocan delante suya al más puro estilo del chino en la plaza de Tiananmen con los tanques. Objetivo cumplido. Al rato recuperamos nuestro puesto en la cola mientras el georgiano con dientes de oro se caga en nuestra madre.
El paso de la frontera georgiana resulta fácil. Un ratín hablando del Real Madrid, risas sobre Mongolia, España muy bonita, etc. El guardia fronterizo nos indica que vamos los cuartos en pasar por allí. La primera una gorda alemana que pasó hace cuatro días. No logramos entender como nos puede sacar alguien cuatro días. Sus muertos…
Nos toca pasar por la frontera de azerbaijan. Habíamos oído que esta sería más complicada y corrupta. En Georgia no hemos tenido ningún problema. Gente encantadora.
Juanma se encarga de pasar el coche, y Varis y Andrés pasan como peatones. Ningún problema con el guardia. Un militar de 16 años. Nos sorprende que el ejercito azerí está compuesto por adolescentes.
Juanma sí que tiene algún problema. Un soborno de 20 dólares lo arregla. Varis y Andrés se van a solucionar otros papeles y un guardia le propone a Andrés cambiar sombreros. Objetivo cumplido, Andrés se hace una foto con la gorra de un guardia fronterizo azerí.
Juanma consigue sacar el coche de la zona de nadie, eso sí, un militar adolescente se encapricha con su reloj. Hemos aprendido que no debemos llevar nada puesto de valor al cruzar la frontera. Los guardias son como los monos de Gibraltar y se encaprichan con todo lo que ven. Habíamos anticipado este tipo de casos y llevamos relojes de propaganda. Juanma soluciona el problema dándole un reloj.
Después de 3,5 horas conseguimos pasar la frontera por 20$ de soborno, 20$ de impuestos (estos sí que eran legales) y un reloj de propaganda. Las carreteras azeríes son una mierda. Notamos el primer cambio con respecto a Georgia. Aquí se estilan los burros sueltos por la carretera, y en el país anterior eran las vacas.
Vamos alternando carreteras muy malas, con otras malas. Algunos tramos a 20 por hora, otros a 80. Nos vamos quedando sin gasolina y paramos a repostar. No aceptan ni euros ni dólares. Al final tenemos que rellenar del depósito de emergencia que llevamos encima de la baca. Aprendemos que hay que cambiar pasta en las fronteras, aunque sea un timo.
La presencia policial es acojonante. Un par de polis nos dan el alto y nos hacemos los locos. Sólo querían la mordida. Más adelante nos para otro policia poniéndose en medio de la carretera. No hay cojones y paramos. Conversación absurda, y nos deja continuar sin pedirnos pasta. Flipamos. Una vez en Baku nos vuelve a parar la poli, y misma historia. No pagamos nada.
Llegamos a Baku a las dos de la madrugada. La ciudad de noche es espectacular. Edificios modernos perfectamente iluminados nos recuerdan que estamos en la Dubai del Caspio. Notamos una gran diferencia entre la capital y el resto del país.
Hacemos el check in en el hotel y a la cama, que mañana hay que intentar montarnos en el ferry a Turkmenistán.





Comment from Luis
Time 29/07/2009 at 01:06
3,5 horas para pasar una frontera de 10 coches? que estafa.
La gorda alemana va rodando, así no hay quien la pille.